martes, 19 de julio de 2011

UTILERO Y JUGADORA BOSTONIANOS, UNA HISTORIA DE PADRE E HIJA


Manuel Rojas asiste a su hija Francisca
en la Roja Sub 19; ambos han estado
juntos desde la Sub 17. Foto: Cristian
Soto

La relación familiar que hay en la selección femenina de básquetbol Sub 19:

Manuel y Francisca Rojas comparten en el camarín de la Roja que disputará el Mundial en Puerto Montt. Él se aguanta cuando la retan y para ella el que manda es el DT, no su progenitor.

Cristián Santander, entrenador de la selección femenina de básquetbol sub 19, llama a Francisca Rojas para que entre a la cancha. Ella recibe la orden, se quita el polerón y lo lanza a cualquier lado, pero éste no llega al suelo, porque su padre, Manuel, el utilero del equipo, está ahí para recibirlo. Es la curiosa historia familiar del camarín de la Roja que disputará el Mundial Sub 19 de Puerto Montt a partir de este jueves.

"Es raro y lindo al mismo tiempo que mi papá esté conmigo en la cancha. Pero él me trata como una jugadora más, no hay distinciones porque seamos de la familia", explica la pívot. "Una cosa es que sea mi hija, pero acá es un equipo y un trabajo. No se pueden hacer diferencias", agrega él.

Sin embargo, hay situaciones límite que han superado ese formalismo. "Nunca olvidaré que en el Sudamericano Sub 17 de Puente Alto (en 2009) ella fue la mejor del partido ante Ecuador. Pero el encuentro estaba apretado y en la última jugada entregó mal un pase. Ahí la sacaron. Me dio rabia e impotencia, porque era niña y la vi sufrir, pero no podía hacer nada. Por suerte ganamos... y después me puse a llorar", relata el utilero.

Lo más emocionante para ella sucedió en el mismo campeonato. "Ahí le ganamos a Argentina, lo que no ocurría desde 1989. Fue increíble y no me abracé con ninguna compañera, sólo con mi viejo", dice la "Panchi".

¿Quién manda?

Uno de los conflictos que se generan es el de la autoridad. En la casa el que manda es el papá, pero en el equipo es Santander.

"Acá me la tengo que aguantar callado cuando a ella la retan. Sea justo o injusto, no puedo decir nada. Eso es extraño, pero es parte de este cuento. El entrenador da las órdenes y yo no. Aunque igual se me sale una que otra indicación de repente", reconoce "Manolo".

"Cuando viajamos y quiero salir a dar una vuelta, el tema es simple: le pido permiso al entrenador y a mi papá le aviso no más", dice entre risas la jugadora.

Más allá de los conflictos, el ayudante resume esta inusual situación de la siguiente manera: "Todos los papás tratan de viajar a ver a sus hijos. Y yo voy a todos lados, la cuido y soy parte del mismo equipo. Además vamos a ir juntos a un Mundial".

El Mundial femenino Sub 19 comienza el jueves y Chile debuta ante Nigeria.

Por Enzo Garrido
Fuente: Diario El Mercurio

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