miércoles, 29 de enero de 2014

LIGA MOVISTAR: LAS RAZONES QUE DEJARON A OSORNO A LAS PUERTAS DE LA GLORIA

El cuadro de Juan Manuel Córdoba no pudo dar vuelta la llave y cayó ante un sólido Tinguiririca. Conozca los motivos de la dolorosa derrota.
Fueron dos días cargados de emociones los que se vivieron este fin de semana en el Gimnasio Monumental "María Gallardo Arismendi". Con llenos absolutos que hicieron recordar jornadas gloriosas del desaparecido Provincial Osorno en las finales ganadas en 2004 y 2006. El público, liderados por una barra que se ganó el respeto nacional acompañando al equipo a todos lados y con gestos como la camaradería mostrada con la hinchada de San Fernando, se transformó en uno de los grandes protagonistas de la final, destacada incluso por los propios rivales.

Pero más allá del aspecto emocional, lo cierto es que Osorno Básquetbol tuvo opciones reales de lograr el título.
Con un plantel más largo (lo que fue destacado por varios expertos, aunque no fue factor en la serie) y presa de errores propios, más allá de las virtudes del campeón, el cuadro cestero culminó una campaña a todas luces positiva, aunque con el "saborcito" de no poder cerrar con la copa todo lo bueno realizado y caer 1-3 en la finalísima. En otras circunstancias, con otro plantel y en una liga distinta, fue algo similar a lo que sucedió en la Libsur, donde también se terminó en el segundo puesto. Ese lugar que nadie quiere conseguir.

Tal como en el fútbol, en un deporte tan masivo como éste cada hincha es un técnico y prácticamente todos tienen su propia fórmula de lo que se debería haber hecho. El Austral quiso identificar esos puntos que fueron daves para impedir que Osomo lograra la corona y que viera, con impotencia, cómo Tinguiririca se quedaba con las mallas del Monumental.

1. Errores en ataque. En el básquetbol, el juego en conjunto es todo. Incluso esos pequeños detalles que el público no alcanza a ver, como movimientos sin balón o una cortina bien puesta, puede ser la diferencia entre una canasta anotada o el balón que no toca aro.
Y Osorno careció en esta llave (sin desmerecer la estrategia defensiva de su rival) de la fluidez que mostró, por ejemplo, ante Boston. Poca movilidad, escasas variantes (sólo Morrison, Jones-Jennings, Naranjo y Velásquez se transformaron en opciones de gol) y las pérdidas (mención aparte fue lo que ocurrió en el tercer duelo de la llave, donde fueron 15) propiciaron en muchos pasajes una ofensiva individualista (especialmente en el caso de Morrison) y mal ejecutada.
Gonzalo Velásquez, alero de Osorno Básquetbol, reconoció que "no nos pasamos el balón, sobre todo en el tercer partido, donde cometimos muchos errores. Y producto de
nuestra poca efectividad, en que no leímos bien el juego, ellos lo aprovecharon con su defensa. Y eso iba bajando nuestra moral, la motivación, porque ya no eran 10 puntos de diferencia, sino que después eran 15. Pienso que no tuvimos la paciencia necesaria en ciertos momentos".

2. Individualidades. Más allá del juego en conjunto, tanto en los aspectos ofensivos y defensivos, las individualidades pesan, especialmente en momentos en que un partido se define. Y allí, jugadores como Patrick Sáez (MVP de la final), Franco Morales o Darrien Mack se impusieron a los osorninos.
También, dentro de los "duelos" de la llave, Pablo Ares logró imponerse a Juan Manuel Córdoba, especialmente por el planteamiento del tercer partido que cambió definitivamente la serie.

3. Batalla mental. El propio "Manu" lo había señalado con antelación: Osorno es un equipo "joven" en relación a la experiencia como conjunto, a diferencia de Tinguiririca, que mantenía una base desde Liceo Mixto. Y esa fortaleza mental pudo apreciarse especialmente en el Monumental, donde los visitantes lograron abstraerse de la efervescencia del público y no se desesperaron cuando estuvieron abajo, especialmente en el cuarto duelo. "Se generaron muchas expectativas y pienso que no lo
supimos canalizar bien. Nos faltó experiencia como equipo y se notó en pequeños detalles, como en la concentración. Pero siento que esto nos servirá para madurar y crecer", comentó el preparador físico de Osorno, Rodrigo lsbej.

4. Plantel. Se habló en toda la serie de que una de las ventajas de Osorno era tener un plantel más largo, con variantes y que podían mantener por los 40 minutos la intensidad defensiva y ofensiva. Pero esa diferencia no se plasmó y, además de ocupar prácticamente a la misma cantidad de jugadores, a nivel ofensivo Osorno se limitó a un grupo reducido. De hecho el domingo sólo seis jugadores anotaron puntos. Aquí, llamó la atención la escasa presencia en la llave de Renato Vera, quien llegaba promediando 6,3 puntos en 16,4 minutos. Eso sí, los pareos nunca lo favorecieron.
"Todos en el plantel estuvimos siempre preparados para aportar y si no entrábamos, apoyábamos a los que ingresaban. Somos una familia y sé que si yo entro, mis compañeros me apoyarán. Respecto a la decisión técnica yo siempre voy a respetarla porque el entrenador analiza los juegos y toma la mejor decisión en favor del equipo", indicó piecisamente el alero Renato Vera.

5. Eficiencia. Una palabra amplia, que puede resumir todos los puntos anteriores. Pero fueron en detalles donde las fmales se definieron. Y un caso que quedó en la retina del público fueron los tiros libres. Osorno lanzó peores porcentajes que su rival en los cuatro partidos (64 a 74, 71 a 76, 60 a 67 y 52 a 79, respectivamente), algo que especialmente en los partidos 1 y 4, colaboraron que el actual vicecampeón no pudiera abrochar esos duelos.
Para el entrenador Carlos Schwarzenbeig González, "los porcentajes de conversión se trabajan en todas las prácticas. Además, la mala selección de lanzamientos producto del escaso juego colectivo y mala ejecución de las ofensivas, baja los porcentajes de lanzamiento. Y eso desencadena en la baja confianza al momento de ir a la línea de tiros libres".

Diario Austral de Osorno

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