miércoles, 23 de marzo de 2011

NUEVAS REGLAS DEJAN OBSOLETO EL TRADICIONAL FORTÍN PRAT


Las dimensiones del Fortín Prat
tienen que ser modificadas para
cumplir con las exigencias de la
FIBA

Para competencias internacionales

Dirigentes asumen que para cumplir con la norma se deberá realizar una millonaria inversión.

El Fortín Prat es uno de los escenarios deportivos más emblemáticos de Valparaíso. Sin embargo, debido a la nueva reglamentación que impuso desde enero de este año la Federación Internacional de Básquetbol (FIBA), el recinto se verá imposibilitado de acoger torneos oficiales importantes debido a que las dimensiones de su cancha no cumplen con las actuales exigencias.

Para resolver esto, la asociación porteña se encuentra a la espera de los estudios que determinen la magnitud del costo que implicará está modernización.

Foch Schulz, presidente de los cestos porteños, cuenta que sólo una vez que se sepa de manera concreta cuánto tendrán que invertir solicitarán el apoyo de las empresas o de las autoridades.

"NO TENEMOS EL DINERO"

"No podemos recibir ni hacer ningún evento internacional, la estructura del Fortín Prat no nos permite hacer una ampliación de manera rápida, es una obra mayor y no tenemos el dinero para hacerlo", comenta el dirigente, junto con agregar que "estamos haciendo un anteproyecto para que una empresa de ingeniería nos haga el presupuesto y podamos salir a buscar esos dineros".

"Tenemos que encontrar alguna solución", continúa el timonel, anticipando que cuando llegue el momento no sólo recurrirán al municipio o a Chiledeportes, sino también a cualquier entidad privada dispuesta a colaborar. Así, sólo a mediados de año las cosas podrían estar mucho más claras.

En rigor, tras el Mundial de Turquía del 2010, un congreso aprobó varios cambios tanto en la reglamentación del juego como en su estructura. Entre ellas destacan el alejamiento de la línea de los tres puntos (de 6,25 metros a 6,75 mts), la creación de un círculo bajo el tablero para evitar las faltas ofensivas y un área restrictiva en forma rectangular y ya no como trapecio. En cuanto a las dimensiones de la cancha oficial éstas deberán ser de 28 metros de largo, por 15 de ancho, sin contar los dos metros que deben quedar en el fondo de la cancha y en los espacios laterales.

El coliseo de calle Rawson está lejos de cumplir con esto, ya que hoy tiene un largo de 26 metros y un ancho de 14 metros. Una campo de juego "pintoresco" como lo calificó hace un par de años el entrenador de la selección argentina, Sergio "Oveja" Hernández, quien nunca había visto que las bancas se ubicaran a un costado de los aros.

"Con estos cambios se pretende dar mayor velocidad al juego y que se anoten más puntos", indica Fernando Ojeda, gerente técnico de la asociación de Valparaíso, quien dice que el gimnasio está tan bien construido que va a ser complicado realizar estos ajustes.

"Para llegar a contar con campeonatos internacionales es algo que tenemos que hacer, pero económicamente no están las condiciones, si no contamos con el apoyo de la industria o las autoridades nos va a costar mucho. Hay que aumentar en cerca de ocho metros el largo de la cancha, por lo que incluso tendríamos que modificar el acceso al recinto y en cuanto al ancho se perderían a lo menos las primeras dos filas de las tribunas", especifica Ojeda.

LARGO HISTORIAL

Pese a que el torneo porteño se realiza desde 1922 sólo en 1944 se logró inaugurar la cancha asfaltada del Fortín Prat, la que fue entregada por el presidente Juan Antonio Ríos al entonces timonel cestero Abelardo Contreras, quien años antes había gestionado la obtención del terreno que comprendía toda la manzana ubicada entre las calles Rawson y Uruguay, en el corazón del barrio Almendral.

De hecho, en un comienzo la cancha tuvo otra orientación (desde Pedro Montt hacia Chacabuco) y sólo en la década del 60 comenzaron las obras para remodelarla, las que estuvieron para el Mundial masculino de 1966, momento en el que también aprovecharon de techar el gimnasio y dejarlo tal como lo conocemos hoy.

Cambios que de todas formas no fueron tan traumáticos como los que se avecinan ahora. El problema es que algunos creen que si la FIBA decide nuevas modificaciones en unos años más todo lo invertido podría perderse.

"Aunque no es imposible, es muy difícil que algo así ocurra, así como nunca ha cambiado la altura de los aros, el tema de las dimensiones de la cancha es difícil que pueda modificarse en el corto plazo otra vez", sostiene Miguel Herrera, presidente de la federación, quien entiende que Valparaíso no podría postular para ser sede de torneos como el Mundial femenino sub 19 que organizará Puerto Montt.

Y si bien el regente no se cierra a la posibilidad de ayudar a la asociación porteña y que la competencia local se siga realizando con normalidad, advierte que "todo es cuestión de conversar y de que ellos nos planteen la posibilidad de seguir utilizando ese recinto a la espera de las mejoras y cambios que necesariamente se le tengan que hacer".

Por Gino Henríquez
Foto Lorena Ulloa
Fuente: Diario El Mercurio de Valparaíso

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