martes, 24 de junio de 2008

CHILE GANA UN TORNEO AMISTOSO QUE BIEN VALE CELEBRAR

La Roja se impuso en la final de la Copa Carranza disputada en Valparaíso a Uruguay, con un doble sobre el cierre de Erik Carrasco y tras un par de triples certeros de Evandro Arteaga cuando la derrota parecía inminente. Los locales se quedaron así con un triunfo inesperado y que hace mirar con optimismo el futuro.
No hay que confundirse. Es cierto que Chile ganó, inesperadamente, la Copa Carranza de selecciones disputada en Valparaíso. Pero antes de repasar una victoria importante, es bueno mencionar que el torneo es amistoso y que, probablemente, cuando se dispute la cita para la cual todos se preparan –el Sudamericano de Puerto Montt en una semana más- las cosas pueden resultar distintas.

Sin embargo, es válido también celebrar el triunfo, no sólo en el torneo, sino el conseguido jugando bien el lunes por la noche en el Fortín Prat porteño, cuando la Roja se impuso a Uruguay por 75-74 (12-20, 31-36, 44-49). Probablemente, lo que puede llamar la atención a priori es el bajo goleo. Por ahí comienza a explicarse una de las claves del triunfo chileno. La razón es simple: el técnico Daniel Allende sabe que, para aspirar a algo en el próximo Sudamericano, requiere que los partidos concluyan bajo los 80 puntos. ¿Por qué? La respuesta, por básica que parezca, también es un poco preocupante, y es que Chile carece de muchas alternativas en su plantel para llegar al gol. Es decir, aparte de Patricio Briones y Evandro Arteaga, tiene pocos jugadores que aporten goleo consistente. Por eso, apuesta a un juego fuerte en defensa, a ofensivas controladas y extendidas.
La noche del lunes, un Chile conocedor de su libreto, hizo bien el trabajo, sacando adelante un partido que le fue, en general, adverso.
Ya llegará el momento de repasar el tiro final de Erik Carrasco sobre el cierre del encuentro que dio el triunfo, y los dos triples consecutivos de Arteaga que dieron la ventaja por primera vez en el partido cuando restaban nada más que dos minutos y diez segundos para la chicharra. Pero lo primero es lo primero... El duelo no comenzó del todo bien para Chile. Un parcial de 7-0 en contra en los primeros cuatro minutos de juego prendían las alarmas. Marcelo Hernández intentaba hilvanar jugadas ante la presionante defensa de Martín Osimani, pero con un Briones muy bien custodiado, los rojos se enredaban. Ahora bien, los visitantes tampoco la tenían demasiado fácil para convertir.
Más encima, Chile se enredaba con el juego físico, y sólo unos tiros libres de Carrasco daban los primeros puntos a los locales. Y no fue hasta restando un minuto y 50 segundos para el cierre del primer parcial que los de Allende convirtieron su primer tiro de campo (minuto 9, dirá la planilla oficial), a través de un doble de Valencia.
Entre medio, Carrasco se entreveraba físicamente con Osimani y el DT lo mandaba a la banca, luego de –además- intercambiar palabras con el ex NBA Esteban Batista. Hasta ahí, lo preocupante no era sólo lo mucho que le costaba convertir a los anfitriones, sino también la acumulación de faltas: en el primer cuarto a Chile le cobraron once faltas, contra diez del rival, y el adiestrador argentino de la Roja usaba ya a esas alturas a diez de los doce jugadores disponibles.
Para el segundo parcial, Chile comenzaba a encontrar por fin algo de ritmo en su ofensiva, jugando con más calma ante la presionante defensa individual que sostenían los charrúas. Briones comenzó a arreglárselas para comenzar a convertir, zafándose un poco de sus cancerberos. Lo que sí, siempre recibía a más de cinco metros del aro, con lo que su influencia se relativiza y, lo que es peor, sufre más roce y debe trabajar mucho más para poner sus números. Igual terminaría con 14 puntos al descanso.
A ratos, en este tramo del encuentro, Allende mandaba al retornado Pablo Coro (estaba en Estados Unidos instalando a su hijo homónimo en un High School de Utah) a defender con éxito a Batista, planteando una defensa mixta con caja y uno. Sólo un par de bombazos exteriores de Yzaguirre daban aire a los visitantes, que demostraban una vez más un afinado juego colectivo y que contaba con un plantel rico en recursos viniendo desde el banquillo.
Luego del entretiempo, Chile insistía en su táctica, y a ratos conseguía cierta claridad, pero Uruguay tampoco es que permitiera jugadas claras o un par de pantallas bien hechas por ofensiva. Así, Arteaga tenía pocas chances de tiros cómodos, aunque Briones seguía generando problemas, gracias a los espacios que se propinaba, sobre todo con Coro en cancha.
Arteaga, de a poco, comenzó a ser factor, hasta llegar a los últimos diez minutos, donde Chile mostró su mejor nivel, hasta llegar a empatar por fin las cifras a 59, con cinco minutos por delante. Sobre la marcha, eso sí, Claus Prutzmann cometía su cuarta y quinta personal permitiendo puntos y regalando el tiro adicional, y parecía que el esfuerzo de los locales sería en vano.
Claro que los rojos merecían mejor suerte, y fue así como con 2’10’’ por delante, Arteaga asestaba su cuarto bombazo desde la medialuna de tres puntos, para poner a Chile por primera vez adelante en el marcador (66-65). Y, exactamente un minuto después ponía otro triple para poner máxima ventaja: 69-67.
Con 25 segundos por jugar, Osimani demostraba su valía, poniendo un tiro de 3 que parecía llevar el triunfo a los visitantes. Sin embargo, dos tiros libres de Briones dieron nuevas esperanzas para Chile con 13 segundos por delante. Claro que los charrúas respondieron con una canasta que parecía sellar el triunfo.
En la reposición desde el fondo, Carrasco cruzó la cancha contra el tiempo, llegó a la pera y lanzó el doble de la gloria. Chile, inesperadamente, se imponía ante un rival fuerte, logrando un triunfo tan emotivo como esperanzador. No habrá sido un torneo importante, oficial, pero sí da para mantener moderada esperanza que en casa la Roja se puede hacer fuerte y dar más de alguna sorpresa en el Sudamericano, porque tiene claro el juego que le acomoda, sus limitaciones y porque ha lucido temple para dar vuelta situaciones adversas. Por ahora, hay motivos para celebrar, pero sin perder de vista que el objetivo aún está lejos.
Síntesis del Partido:
Chile 75: Erik Carrasco 12, José Luís Campos 2, Mike Elliot 0, Claus Prützmann 2 y Patricio Briones 32 - fi - Jorge Valencia 7, Evandro Arteaga 18, Pablo Coro 2, Lino Sáez 0, Leonel Méndez 0 y Marcelo Hernández 0; DT. Daniel Allende Fabi
Uruguay 74: Martín Osimani 3, Nicolás Mazzarino 3, Mauricio Aguilar 11, Gastón Páez 4 y Esteban Batista 13 - fi - Sebastián Izaguirre 11, Gustavo Barrera 4, Claudio Charquero 2, Leandro García Morales 9, Juan Pablo Silveira 11 y Diego Castrillón 3; DT Gerardo Jauri
Por Pablo Vargas Zec
Para Solobasquet

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